Marcos Bravo, un ganso con penacho propio
Nací en Madrid en 1985 y desde entonces conozco a mis padres. Mi madre, una señora muy amable que me parió y me amamantó con ternura, y un padre que estuvo presente cuando decidí nacer, siendo el tercero en llegar a la familia. ¡Qué vergüenza! Todos ahí mirándome. No me extraña que llorara. Pero, a medida que fui creciendo y conociéndolos, vi que eran unos padres maravillosos de los que estoy agradecido y orgulloso.
Al poco tiempo me fui a un pueblecito de Toledo llamado Bargas, donde transcurrió mi infancia y mi adolescencia. Que básicamente consistía en ir al campo a hacer tonterías con la bici, dibujar en mi cuarto e ir con mi walkman y un cuaderno para escribir a trazo libre. Fui al instituto Julio Verne y comencé a sentirme muy conectado con la historia y la literatura, incluso ganando algún concurso literario.
Tengo dos hermanos mayores que me mostraron el camino a seguir. Entre ellos me enseñaron la cultura del cine, la música, el humor y la literatura. Gracias a la afición de mi hermano mayor por escribir poemas y relatos —al igual que otros amigos que me mostraron estos mundos—, empecé a escribir a los 15 años y a dar mis pinitos en la teatralidad y la poesía. Tal vez no fueran muy buenos, pero fueron necesarios. ¡Hay que empezar para poder ir creando tu propia identidad!
MIS INFLUENCIAS
Si tuviera que decir ciertas influencias literarias, os diré que me empapé de los clásicos, como: Shakespeare, Edmond Rostand, las obras completas de Bécquer; poetas como Neruda, Antonio Machado, Calderón de la Barca… Me influyó mucho “Niebla” de Unamuno. También la manera de contar historias de Alejandro Casona, Miguel Mihura y Edgar Neville. Entre otros muchos.
Yo escribía en la intimidad de mi cuarto y cada cierto tiempo iba recopilando mis poemas en un libro encuadernado. De los 15 a los 25 años ya había creado 9 poemarios e incluso mi primera novela “El reino de Élas”, que para ser la primera, era ambiciosa y le faltaba mucho por pulir, pero como dije antes, todo fue necesario para ir avanzando.
PROYECTO
«PENACHO DE GANSO»
Si tuviera que poner un título a mi proyecto literario sería: Penacho de Ganso, que engloba la esencia de dos mundos.
1) La palabra “Penacho” forma parte del universo de mi literatura estando presente en ella. Es un claro homenaje al final de una de las mejores obras jamás escritas, “Cyrano de Bergerac”. En la obra de Rostand, Cyrano hace del “penacho” su divisa personal —no como un simple sombrero de plumas— sino como la valentía sin mancha, el orgullo de ser uno mismo, el humor y la nobleza frente al infortunio. Esta palabra ancla en mis obras la fuerza de la identidad propia y la huella que dejamos y nadie nos puede quitar, como dijo Cyrano en su poema final:
“¡Todo me lo quitaréis!
¡Todo! ¡El laurel y la rosa!
¡Pero quédame una cosa
que arrancarme no podréis!
El fango del deshonor
jamás llegó a salpicarla;
y hoy, en el cielo, al dejarla
a las plantas del Señor
he de mostrar sin empacho
que, ajena a toda vileza
fue dechado de pureza
siempre; y es… mi penacho”
2) La palabra “Ganso”, significa el guiño al surrealismo y el poder del humor como parte de mi esencia. Influido por los Hermanos Marx y su «Sopa de ganso», el cine de Charles Chaplin al tratar temas controvertidos con su estilo propio. También a otros autores que me influyeron, como la visión de “Amanece, que nos es poco” de José Luis Cuerda, o el humor de los Monty Python y de Miguel Gila.
Estos dos conceptos —“penacho” y “ganso”— están siempre entremezcladas en mis obras con esas dos ideas combinadas. ¿Qué que significa Penacho de Ganso? Penacho de Ganso, soy yo y mi literatura.
MI PUNTO DE INFLEXIÓN
A mis 25 años —para el año 2011— me vi sumido en una profunda depresión que me costó superar, fueron un par de años donde exploré profundamente en mi interior y mi base de creencias. En ese proceso continué recopilando poemarios —la literatura era mi salvavidas—, pero siempre para mi círculo íntimo. Sucediéndose dos poemarios: “La caída y alzamiento del imperio” y “La luz de las tinieblas”.
Estando en ese estado de hundimiento emocional, tuve la revelación de novelizarlo en lo que fue la primera parte de la novela “Alas de Mármol”, creando la historia ficticia que da vida Mario Hidalgo con mucho reflejo de las emociones que estaba experimentando en ese momento. Esta novela quedaría publicada para mis amigos y aparcada con la intención de ampliarla con dos partes más.
También, en ese mismo año, surgió la obra de teatro Penacho de Ganso, —al estilo Mihura o Alejandro Casona—, con una historia potente con el reto de contarla de manera amable y absurda sobre una temática dramática. La novela y la obra de teatro no quedarían en saco roto, las retomaría más adelante.
Gracias a profesionales de la salud, amigos y familia, pude superar mi depresión y levantar cabeza siendo una versión mejorada, pero aún con mucho margen por pulir. Pero sin duda, lo mejor que me pasó fue encontrar a la mujer de mi vida, a mi mejor poema sin escribir, a la literatura de mis imposibles, mi Lucía. Gracias a ella y su amor incondicional he encontrado un refugio donde puedo ser yo mismo y sentir un amor que no pensé jamás experimentar.
En esa fase escribí el poemario, “El comienzo de los tiempos que nos pertenecen”, y con el tiempo el poemario “Desencantado de conocerme”. También, a razón de mis 20 años escribiendo, recopilé una colección literaria llamada “El vuelo inverso del tiempo (Colección del año 2000-2020)”.
A mis 35 años —año 2021— formé por completo lo que ahora es la novela “Alas de Mármol”, con las tres partes que la componen: Alas de Fuego y Alas de Cristal. Todo empaquetado en una misma novela que ahora está publicada para goce y disfrute de los lectores. Para la portada conté con una ilustradora —Sandra Cumplido— para reflejar en la carátula la esencia del libro. Al igual que acudí a editoriales para estudiar su publicación, pero que tras analizarlo bien me decanté por la auto publicación, creando por mí mismo la maquetación, diseño, subida a Amazon y gestión de impresión con mi imprenta de confianza, la cual sigo siendo leal.
Mi hermano mayor José Mari, —mi amigo y mentor de las letras— se dedicó a revisarla como es él, minuciosamente y con mucha implicación. Entonces la vida golpeó con fuerza con un KO a traición en toda la cara. Mi hermano, se marchó por peteneras, hincó el pico, dobló la servilleta, se fue al otro barrio, crio malvas, la espichó, se puso el traje de madera… por si no lo pilláis, falleció.
Su pérdida fue un antes y un después en mi mundo. Sacudió todo mi interior y me vi frente a frente de nuevo con mis monstruos internos. De ese duelo surgió el poemario-homenaje “Con pena y sin gloria”, que muestran los poemas que escribí en el orden que fue mi duelo, siendo el primero el que escribí en el tanatorio para ponerlo en el cristal donde reposaba la paz de su cuerpo.
En mi fase de duelo, me dediqué a leer todos sus escritos en más de 30 años, eso me ayudó mucho a conectar con él y comprender los engranajes de su mente y la esencia de su alma. Me propuse crearle un homenaje para el círculo íntimo que también sufría su propio duelo, recopilando sus mejores obras en el libro: “Esta vida me va a matar”. Este proceso me ayudó a encajar el duelo y a encajar la pérdida en la nueva realidad que se me presentaba.
Para el año 2021 rescaté la obra de teatro aparcada “Penacho de Ganso”. Tras once años aparcada, decidí completarla añadiendo el segundo acto, llamado: “El Cartero de Barriomundo”, basándome en el personaje de Mr. Rogers del programa americano infantil “Neighborhood”. De igual manera acudí a la ilustradora Sandra Cumplido para la hazaña de dar trazo a mi idea de la portada con el ganso y el barrio detrás, al igual que el dibujo de la contraportada de mi hermano y un servidor, acompañado de un dialogo que rompe la cuarta pared. De esta manera se cerró una obra redonda interconectada con mi novela Alas de Mármol, que también está disponible al público.
EN BUSCA DE MIS RAICES
Tras la pérdida de mi hermano en 2019, me vi de nuevo cara a cara con la depresión más cruel junto con el dolor de mi familia, tratando de recolocar los restos del naufragio de esta muerte inesperada. Entonces comenzaron varias preguntas a apoderarse de mi curiosidad: ¿Por qué mi hermano era tan sensible y sufría así? ¿por qué me siento como me siento? ¿Por qué yo soy lo que soy?
Esas preguntas existenciales hicieron que comenzara a interesarme por mi pasado familiar, el cual apenas conocía nombres sueltos e historias muy vagas. Eso me motivó a explorar el mundo de la psicología, el funcionamiento de la mente y las emociones, y eso, a su vez, a conocer más el mundo de los traumas epigenéticos, con la ayuda de profesionales de la salud y a un libro que me cambió la percepción de mi mundo interior: “Este dolor no es mío” de Mark Wolynn.
Tras ello, inicié un proceso de investigación de mis dos ramas familiares. Comencé a recopilar registros civiles y eclesiásticos de nacimientos, matrimonios y defunciones. Emprendí una profunda comunicación con mis padres y entrevisté a familiares, algunos de ellos muy lejanos para armar toda una gran historia compartida.
Mis dos ramas familiares compartían un destino similar: en ambos, mis bisabuelos eran republicanos activos que fueron ejecutados al acabar la Guerra Civil. Al tirar de ese hilo pude descubrir que existían expedientes —lo que se llama sumarísimos— de sus casos militares y los Consejos de Guerra hasta su ejecución. De los que conseguí cinco de ellos y estudié minuciosamente.
Gracias a todo lo que pude recopilar una visión de la historia familiar más completa, armando un árbol genealógico muy completo, hilando fechas con los posibles hechos traumáticos por muertes y desenlaces trágicos.
Todo ello me impulsó a organizarlo como un auto regalo y también, como un presente a mis padres y mi familia. Esto tuvo la conclusión de un libro muy personal llamado: “Nos Qhiero, Regresando a casa”. El título marca la idea de que para amarse hay que incluir a todos nuestros ancestros, y la «h» juega con la palabra «hiero», porque para amarse hay que abrir puertas que nos harán daño.
El libro es tres en uno: Auto terapia – Poesía – Novela histórica. La parte de auto terapia analiza como funciona la mente, los traumas y cómo localizarnos para volver a racionalizar dicha herida. La novela histórica consiste en narrar de manera cronológica mis orígenes desde mis tras tatarabuelos hasta mis padres. Dicho libro no lo vendo al público en general por respeto a la información sensible que contiene. Nos Qhiero, no solo contiene lo descubierto a nivel histórico y traumático, sino una guía de cómo funciona la mente, el efecto de los traumas heredados y cómo encontrarlos tuyos para sanarlos con ejercicios.
Para la portada, volví a acudir a Sandra Cumplido para que diera vida a mi borrador a trazo, con la idea que tenía de tres elementos: un árbol con las raíces entremezcladas en un torso que se abraza a sí mismo y tiene la forma de un corazón real. ¡Quedó increíble!
¿CÓMO VA LA COSA ACTUALMENTE?
La poesía ha sido siempre mi hogar terapéutico donde acudir a desparramar mi caos al verso. Por ello sumé a mi colección de poemarios dos más. En el año 2022 publiqué: “¡Cuerpo a tierra!”. Y el año 2024: “Los cabos sueltos de la felicidad”. Dos poemarios que contienen ambos 50 poemas enfocados en una temática más concreta.
Tras la muerte de mi hermano tenía la necesidad imperiosa de desfogarme en una obra de teatro que mostrara cómo el humor ha sido la fase superior a la melancolía, el cual me ha permitido lidiar con esta gran pérdida. De ahí surgió “Funerarias El Otro Barrio”, mostrando la dualidad del surrealismo y la crudeza de la muerte con una naturalidad amable y a la vez pasmosa.
Llegando a mis 40 años, rescaté una historia aparcada desde hacía tres años, de la cual solo tenía anotadas las ideas principales. Una historia que sería la novelización de “Nos Qhiero” pero sin exponer tan abiertamente mis historias familiares. Entonces, comencé la maravillosa empresa de darle forma hasta convertirla en la obra que más ilusión me ha hecho presentar: “Los Olvidados”. Combinando todo aquello que es mi esencia: la infancia, los traumas, el surrealismo y el valor de los recuerdos.
Debido al valor que tiene el libro de Nos Qhiero que solo distribuí a un público selecto, decidí extraer lo más íntimo, mi historia familiar, por el respeto que merece. Pero si decidí reeditar la parte psicológica para que sirviera como complemento de la novela Los Olvidados. Dicho complemento ahora si que esta a la disposición general, siendo retitulado Nos Qhiero: Abrazando a Los Olvidados.
Esta es mi historia. Esta es mi esencia, mi penacho. No será muy distinta a la tuya. Y estoy convencido de que mi literatura nos conectará juntos como si fuésemos íntimos amigos. Porque no hay mejor conexión que un silencio que se expande en la literatura.
Nos quiero,
MARCOS BRAVO







