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RAFAEL BERRIO - SIMULACRO

por Banda Sonora del Relato

MICRO RELATO TEATRAL

EL SIMULACRO

por | Oct 14, 2025 | 0 Comentarios

  Nacho entra en el camerino. Enciende las luces. Deja su café y, apoyando sus manos en la mesa frente al espejo, se mira y resopla. Coge los papeles de la mesa y los ojea rápidamente.
      A ver si ultimamos esto ya, que se me está haciendo largo.

   Se cambia de chaqueta y sale por bastidores al escenario. Se puede ver la recreación del salón de una casa con una decoración antigua, un sofá tipo Chester, una mesa de centro y dos sillones individuales alrededor, todo con una alfombra horrible llena de ornamentos a sus pies. Coloca el sofá de orejas sobre la marca de la alfombra. Pone derecho el cuadro de un barco encallado.
    Mientras, entran en escena Paula y Leticia charlando con su café en la mano.
   — ¡Vamos chicas, que ya vamos tarde! Les recrimina Nacho, golpeándose el reloj.
   —  Ya vamos, perdona Dice Paula excusándose.
   —  Y ¿Dónde está Marcelo?
   —  Pues a saber, con lo desastre que es… Dice Leticia entre dientes.
   —  ¡Ya estoy aquí! Entra Marcelo, remetiéndose la camisa por el pantalón . Hoy está el mundo reloco  Siempre intenta colar que es argentino y pone acento, pero lo cierto es que es de Soria.

    Suben al escenario. Las chicas se sientan en el sofá grande justo enfrente de las butacas, y los dos chicos, cada uno en un lateral en sofás individuales. Nacho pone sobre la mesa un libreto lleno de garabatos y se saca un cuaderno de su chaqueta con un bolígrafo Bic mordido.

NACHO: A ver, tenemos que ir terminando esto, que el estreno está a la vuelta de la esquina – Se sienta al borde del sillón, mientras se seca las manos sudadas en el pantalón.
PAULA: ¿Dónde nos habíamos quedado?
NACHO: Pues, a ver, recordando. Yo, el protagonista, tendré que ser un tipo seguro de sí mismo, pero con ese toque de fragilidad que tanto le molan a las chavalas.
LETICIA: Si tú lo dices Dice mientras se hace molinillos en el pelo.
NACHO: ¿Cómo?
LETICIA: Sí, sí, continúa.
NACHO: Pues eso, en escena tendré que ir bien erguido y con miradita atractiva, caminaré con cierta lentitud, como diciendo, no me importa que el mundo espere. Y entonces entrará Paula La señala. Sigue tú.
PAULA: Sí, yo seré una chica risueña, guapa, pero sin prestar mucha atención a mi aspecto, lo que me hará más interesante. Siempre tendré esa sonrisa que encantará a los demás, y hará que digan, “pero que simpática es esta chica y que asco me da”.
NACHO: Nos conoceremos en una librería, pero
estaremos con ese tira y afloja toda la obra. Yo te entraré disimuladamente haciendo que se me caiga un libro de Jorge Bucay.
MARCELO: ¿Cuándo entraba yo?
NACHO: Tú más tarde, cuando esté de bajón, nos veremos en el bar y serás mi mejor amigo.
LETICIA: Me dijiste que tendría un papel importante. ¿Cuál será?
NACHO: A ver Leticia, tú serás en mi vida, como podría decírtelo, serás… esa chica, que siempre está pendiente de mí, que en el fondo te gusto pero no te atreves a decírmelo. Que eres como una hermana para mí… Que siempre te tendré para esos momentos donde necesite una mujer para animarme y todo eso.
LETICIA: Pues vaya rollo, yo quiero ser una mujer que se case con un buen partido y tenga hijos en una casita con balcón al mar.
NACHO: Pero esto es así, Leticia.
PAULA: Yo quisiera ser una mujer libre, hecha a sí misma, con ideas propias, que no se deja llevar por nadie, que sabe decir que «no» con firmeza. A la que respeten, fuerte y a la vez con un carisma atrayente.
MARCELO: Mucho pides tú. Yo también quisiera ser alguien interesante, que dicen que con acento argentino se abrían muchas puertas. Y nada. Al final seré el amigo del bar que acabará con la típica mujer que solo quiere un hombre que le dé hijos y le pague la casita con balcón al mar.
LETICIA: Oye, que llevar a los niños al parque un lunes por la mañana mientras desayuno con mis compañeras de fitness, también cansa.
NACHO: ¡A ver si nos centramos! Esta es mi historia. Tenemos que ensayarlo bien y quedarnos con los papeles que nos tocan. Tenemos que tenerlo todo muy claro para luego en la vida real cumplir con todo lo ensayado.
PAULA: Bueno, para eso tenemos este tiempo, para evitar los fallos y que todo nos salga perfecto.
MARCELO: ¿Y cuándo entran el resto de actores?
NACHO: Luego como relleno. Tendremos familia. Amigos de segunda clase, de esos que se utilizan para decirles que no tenemos a nadie. También estarán los actores de fondo: camareros, mecánicos, señores mayores sentados a la puerta de la casa, comerciales de seguros con carpetas y siempre hablando por teléfono, etc. Esos siempre estarán para hacer bulto y decir “buenos días” o “buenas tardes”, y si coincides en la cola de algún sitio, repetir lo que se dice en los titulares de la tele y terminar diciendo, “está todo fatal”.
MARCELO: Ah vale.
LETICIA: Y, cuando sea el estreno. ¿Qué pasa si no nos acordamos de nuestro papel? ¿O de esa frase genial para dar cortes? ¿Habrá un apuntador?
NACHO: Sí, por supuesto, tendremos un pinganillo en el oído conectados con Pepe el apuntador. Él nos irá diciendo cómo seguir si nos atascamos. Así podremos quedar genial cuando alguien quiera humillarnos, o cuando queramos impresionar a Paula, por ejemplo.
PAULA: O para poder impresionar a mi monitor cachas de NutriAcción.
NACHO: No, para eso no  Dice con gesto serio.
MARCELO: A ver si me entero, entonces todo esto que llevamos días, semanas, meses y años y años ensayando, ¿al final se estrenará?
NACHO: Por supuesto, todo este simulacro de ensayo, algún día, nos llevará a la cima.
MARCELO: Es que yo llevo mucho tiempo esperando para quedar contigo después y charlar de verdad. Necesito un amigo a quien contarle cómo llevo el duelo por mi madre, ¿recuerdas que murió hace unos meses?
NACHO: Ya habrá tiempo para eso, Marcelo, no seas egoísta. La obra es lo más importante.
PAULA: Yo la verdad me estoy cansando un poco, llevamos mucho tiempo hablando de cómo nos conoceríamos, de los tira y afloja, pero nada, nunca llegamos a acabar juntos. ¿Cuándo seremos una pareja y haremos cosas de parejas? ¿Pasear por el puerto? ¿Desayunar sin prisa? ¿Conocer a mis padres?
NACHO: Hay que afinar mucho la entrada de los personajes, Paula, a la gente le gustan los buenos comienzos, con dificultades, con momentos con música de fondo de Tracy Chapman y flashback mirando a la nada.
PAULA: Sí, sí, eso lo entiendo, pero, ¿por qué nunca hemos cenado a solas tu y yo? Me apetece conocer al Nacho de verdad.
NACHO: El Nacho de verdad será cuando estrenemos la obra: “La Vida de Nacho y los otros”. – Alza las manos como si lo leyera en un gran cartel.
LETICIA: ¡Yo me estoy hartando de tanto ensayo! Se levanta y comienza a dar vueltas por el escenario, nerviosa . ¡Quiero vivir! ¡Vivir! Siempre aquí encerrada planeando un montón de escenas que no pasarán. Estoy harta de entrar con el vaso de café vacío por esa puerta como si llegara tarde.
MARCELO: ¡Y yo! Siempre remetiéndome la camisa corriendo, que por cierto, me tengo que sacar aposta antes de entrar.
NACHO: Vamos a ver chicos, un poquito de lógica. Al final todo esto merecerá la pena.
LETICIA: Lo siento mucho, pero ya tengo casi cuarenta años, y el tiempo pasa sin que no haga nada con mi vida. Sobre el papel, tengo una vida, pero realmente ¿Quién soy?
PAULA: Tranquila, Leti.

LETICIA: Tranquila, dice. Tú qué vas a decir, te han puesto con una personalidad súper chula, de protagonista. ¿Yo que soy? Una panoli que nadie quiere y todos utilizan.
MARCELO: A mí me pareces encantadora, pibe Dice con acento argentino.
LETICIA: Muchas gracias, Marcelo, pero tienes que aceptar de una vez que eres de Soria, no eres gaucho. Y por cierto, hay más actores argentinos que Ricardo Darín y más comidas que las empanadillas. Son topicazos que un verdadero argentino no diría.
MARCELO: Es que, de Soria, solo conozco a Paco Martínez Soria.
LETICIA: Pues, ese es de Zaragoza.
MARCELO: Entonces no conozco a nadie interesante.
NACHO: ¡Vamos a ver si nos centramos! Que nos estamos desviando de lo importante: mi vida. Estamos planeando hasta el último momento para poder interpretarlo con grandeza y luego ser recordados. Tenemos tiempo de tener todo el tiempo de nuestras vidas para hacer este simulacro. ¿Verdad, Paula?
PAULA: A ver Nacho, con todo mi cariño que te tengo y un poco más allá del cariño de compañero, por si no lo pillas…
NACHO: ¿A qué te refieres? No te sigo.
PAULA: ¡A eso me refiero! Yo tengo la sensación de que la vida está pasando por ahí fuera y no nos estamos enterando de nada. Estás obsesionado con que todo este perfecto, pero, ¿y si luego, en el estreno de “la Vida”, nada sale como esperabas?
NACHO: Pepe el apuntador, nos estará guiando.
PAULA: ¿Dónde está Pepe? A ver dime.
NACHO: Está allí, en la sala universal de arriba Señala con el dedo por encima del anfiteatro.
PAULA: Allí no hay nadie, Nacho. 
NACHO: Claro que sí, yo le daré el guion perfectamente terminado y él nos asistirá desde arriba para que todo salga como planeamos.
LETICIA: Yo me estoy quedando sin paciencia. ¡Este hombre es tontísimo! MARCELO: ¡Ya no puedo más! – Se levanta y se saca la camisa – Leticia. LETICIA: Dime, Marcelo.
MARCELO: ¿Te quieres venir conmigo a dar un paseo y a tomar un café de verdad?
LETICIA: ¿Dónde, por los pasillos del backstage?
MARCELO: No, allá fuera, a la vida de verdad – Señala a la puerta de salida.
LETICIA: ¡Por supuesto, será un placer! – Le agarra del brazo y se marchan.
NACHO: Pero… Se levanta sobresaltado. – ¡Si cruzáis ese EXIT, no habrá vuelta atrás!
MARCELO: Lo
sé, habrá una vuelta hacia delante.

Atraviesan la puerta mientras un gran rayo de sol entra. Cierran y vuelve la oscuridad del rincón.

NACHO: ¡Estos están locos! – Se vuelve a sentar y ojea los papeles. Bueno, Paula, vamos a repasar la escena cuando vuelvo a la librería para devolver el libro porque tiene un defecto en el lomo.
PAULA: Nacho… – Le coge de la barbilla y le levanta la mirada. – Déjalo. Nos pasamos la vida sin vivirla. Tú no estás enamorado de mí, estás enamorado de la escena conmigo. Porque no me miras a los ojos de verdad y te relajas.
NACHO: Pero… la obra… el estreno… – está inquieto. 
PAULA: La obra no importa, importa el Ahora. Mira al escenario  Nacho mira a las butacas. ¿Qué ves?
NACHO: Nada. Los focos cegándome.
PAULA: Si esperas un momento, verás que está la sala repleta de público. ¡Todos nos están mirándonos!
NACHO: Pero ¿Cómo es eso posible? Aún no es el estreno.
PAULA: Nachín, siempre es el día del estreno – Nacho no sabe qué decir.
NACHO: Estoy en blanco… Le habla al cuello de la camisa . Pepe, ¿estás ahí? ¿Qué digo?
PAULA: Nacho… Le coge el pinganillo y se lo arranca. – Mira, solo es un trozo de cuerda anudada a un cacahuete. No es un micrófono. – Lo pela y se lo come.

Se levanta y le ofrece la mano a Nacho. Se levanta de su mano sin saber qué decir. Paula le dirige a los escalones y los baja junto con él.

NACHO: Pero, si esto ya es “La Vida de Nacho y los otros” ¿Cómo sigue? – Le dice mientras se dirigen a la puerta de salida. Paula abre la puerta con la luz cegadora y le dice:
PAULA: ¡Improvisa!

 

¿FINAL?

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